viernes, 31 de octubre de 2014

¿Por qué invertir en educación?

¿Por qué invertir en educación? Soy profesor universitario y desde hace tiempo he escuchado como un mantra decir que la mejor forma de salir del estancamiento en que nos encontramos como país, se subsanaría dedicándole más dinero a la educación Sin embargo, pocas veces he encontrado datos duros que avalen tal afirmación. Es por ello que me permito escribir estas líneas que, espero, ayuden a entender que sí, que la educación es una tabla de salvación para nuestro país. Comenzaré afiermando que una población bien educada y bien capacitada es esencial para el bienestar social y económico de un país. La educación desempeña un papel fundamental para proporcionar a las personas los conocimientos, las capacidades y las competencias necesarias para participar de manera efectiva en la sociedad y en la economía. De manera más concreta, tener una buena educación mejora en gran medida la probabilidad de encontrar empleo y de ganar suficiente dinero. Por ejemplo, si hay un aumento del 10 por ciento en la proporción de personas que obtienen títulos universitarios, hay un aumento del producto per cápita de un 22 por ciento (Glaeser, 2011). Cada vez que un trabajador aumenta un año extra de estudios esto se traduce en un 8 por ciento más de ingresos (Card, 2001). Cuando en 1980 una persona obtenía el grado de licenciatura ganaba un 33 por ciento más que quienes se habían quedado con solo la secundaria terminada; pero para 1990 esta diferencia se había disparado a un 70 por ciento (Economic Report of the President, 1997). Hablando específicamente de México, la tasa de ocupación y los ingresos están estrechamente relacionados con el nivel educativo; a más educación más posibilidades de encontrar empleo mejor remunerado y más estable. Esta aseveración se basa en los datos aportados por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en su sección de Banco de Indicadores Educativos; ahí se puede observar que en la sección de resultados educativos se plantea la pregunta sobre ¿Cuáles son los beneficios de la educación en la participación laboral? Hay cuatro respuestas a esta pregunta: tasa de ocupación según nivel de escolaridad, tasa de desempleo por nivel de escolaridad, porcentaje de trabajadores con contratación estable por nivel de escolaridad y salario relativo por hora trabajada según nivel de escolaridad; ahí se presentan datos del 2005 al 2013. En todos los años para todos los indicadores se observan claramente los beneficios de una mayor educación (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Banco de Indicadores Educativos). A pesar de que parece clara la relación entre mayor educación y bienestar económico, México no invierte lo suficiente en educación. Es por eso que tenemos rezago educativo. De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social -CONEVAL- (http://www.coneval.gob.mx/Medicion/Paginas/Medici%C3%B3n/Indicadores-de-carencia-social.aspx) la población con carencia por rezago educativo es aquella que cumple alguno de los siguientes criterios: 1. Tiene de tres a quince años, no cuenta con la educación básica obligatoria y no asiste a un centro de educación formal. 2. Nació antes de 1982 y no cuenta con el nivel de educación obligatoria vigente en el momento en que debía haberla cursado (primaria completa). 3. Nació a partir de 1982 y no cuenta con el nivel de educación obligatoria (secundaria completa). Para conocer su evolución, la CONEVAL realizó la medición del rezago educativo, a nivel nacional y por entidad federativa, con base en los censos de población y vivienda 1990, 2000 y 2010. Los resultados son los siguientes: 1. En 1990 el porcentaje de la población mexicana que estaba en esta condición era del 14 %, se pasó a 9.7 en el 2000 y a 5.9 en el 2010. 2. El porcentaje de la población nacida antes de 1982 con rezago educativo ha bajado de 39 % en 1990, a 31.2 en el 2000 y a 28.0 % en el 2010 3. Los que nacieron después de 1982 y que no tienen la secundaria, pasaron de 37.9 en el 2000 al 23.1 % en el 2010 En el documento “Estadísticas a propósito del día internacional para la erradicación de la pobreza” del INEGI, el porcentaje de personas que se encontraban de situación de rezago educativo eran 20.7 en el 2010 y 19.2 en el 2012. En términos de números absolutos, eso se traduce en 23.7 millones de personas en el 2010 y 22.6 millones en el 2012. Y no solo nosotros mismos sabemos que estamos mal en educación. También los organismos internacionales han evaluado a México en lo que respecta a su educación y permanentemente se observa que estamos muy por detrás de otros países. Por ejemplo, México es uno de los países que forma parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que tiene, entre otros objetivos, el fijar estándares internacionales para un amplio rango de temas de políticas públicas. La OCDE ha publicado el Índice de Mejor Vida el cual se basa en 11 temas que la OCDE ha identificado como esenciales para las condiciones de vida materiales y la calidad de vida. Tener un buen nivel educativo es uno de esos temas. En los países de la OCDE el 83% de las personas con titulación universitaria tienen un empleo, en comparación con el 55% de las personas que poseen sólo un diploma de educación secundaria. Los ingresos de por vida también aumentan con cada nivel educativo obtenido. Tras el descenso en la demanda de mano de obra que tuvo lugar en las décadas pasadas, los empresarios ahora favorecen un perfil profesional con un mayor nivel educativo. Por consiguiente, las tasas de graduación en educación media superior constituyen un buen indicador de si un país está preparando a sus estudiantes para cumplir con los requisitos mínimos del mercado laboral. En México, el 36% de los adultos entre 25 y 64 años de edad ha obtenido el equivalente de un título de educación secundaria, cifra mucho menor que el promedio de la OCDE de 75% y una de las menores en los países de la OCDE. Esto es ligeramente más aplicable en el caso de los hombres que en el de las mujeres, puesto que el 38% de los hombres ha terminado con éxito la educación secundaria en comparación con el 35% de las mujeres. Esta diferencia de 3 puntos porcentuales es ligeramente mayor que el promedio de la OCDE del 1% y sugiere que podría fortalecerse la participación femenina en la educación secundaria. Entre los jóvenes —el mejor indicador del futuro de México—, el 44% de las personas entre 25 y 34 años de edad ha obtenido el equivalente de un título de educación secundaria, cifra menor que el promedio de la OCDE de 82%, pero que indica un avance. En promedio los mexicanos pasan 15.2 años en el sistema educativo entre los 5 y los 39 años de edad, cifra menor que el promedio de la OCDE de 17.7 años y una de las menores en la OCDE. El sistema educativo mexicano ha crecido rápidamente en los últimos 50 años, de 3 millones de estudiantes a más de 30 millones. Hoy, casi todos los niños de 5 a 14 años de edad asisten a la escuela. También ha habido avances en garantizar que los jóvenes terminen la escuela, con un aumento en la tasa del 33% en 2000 al 49% en 2011. Este avance se ha logrado a pesar de las restricciones en los presupuestos y el rápido crecimiento de la población en edad escolar. Una evidencia más de la gran necesidad de apuntalar nuestro sistema educativo, es que ésta contribuye a la felicidad de las personas. De acuerdo a la Encuesta Mundial de la Felicidad, México ocupa el puesto 24 en los niveles de felicidad de los países. En esa encuesta miden los 9 dominios, entre ellos el de la educación, donde se valoran la alfabetización, el nivel educativo, los conocimientos y valores. La educación tiene un impacto indirecto sobre la felicidad, ya que es más bien un medio para mejorar los ingresos y de ahí hay una relación entre mejores ingresos y felicidad. Se ha demostrado que a más años de estudios se aumenta la posibilidad de ser contratado, se mejora la seguridad en el trabajo y hay muchas mayores posibilidades de promoción (Blanchflower y Oswald, 2004). Por ejemplo, en el “Reporte mundial de competitividad” publicado por el Foro Económico Mundial en el 2011, existen 12 pilares para aumentar la competitividad de los países, entre ellos está la educación básica y superior. Al parecer, la educación aumenta la eficiencia de cada trabajador en lo individual. Más aún, los trabajadores que reciben poca educación formal, solamente son capaces de realizar tareas manuales simples y tienen muchas más dificultades para adaptarse a procesos más avanzados de producción. La falta de educación básica es también una restricción para el desarrollo de negocios, ya que estos encuentran dificultades para producir productos sofisticados o con un mayor valor. En lo que se refiere a la educación superior, se considera que en una economía globalizada requiere de los países que fomenten la existencia de trabajadores bien educados que sean capaces de adaptarse rápidamente a un ambiente cambiante. En el caso de México, somos un país con importantes debilidades que menoscaban nuestra capacidad para aumentar nuestra competitividad, así su sistema educativo se encuentra ubicado en el nivel 107, particularmente en la educación superior estamos en el número 72 y somos el 76 a nivel mundial en capacidad de innovación. Todo esto nos dice que tenemos una inadecuada fuerza de trabajo por no estar bien educada. Si se observa la figura 1 podemos observar que estamos muy lejos del promedio de la OCDE en gasto en ciencia y tecnología (Paredes López, 2006): Figura 1. Tomada de Paredes López, 2006 Una de las condiciones necesarias para aumentar la competitividad de nuestro país, tal y como se infiere de la figura 2, es invertir en ciencia experimental básica, ya que se puede observar una estrecha relación entre el porcentaje del PIB en IDE (Investigación y Desarrollo Experimental) y el grado de competitividad de los países (Fernández Sayas, 2006): Figura 2. Tomada de Fernández Sayas, 2006 Tener una población educada es tener una población que, como habíamos mencionado antes, sea capaz de adaptarse rápidamente a un ambiente cambiante; esto implica habilidades cognitivas más allá de la mera enseñanza y aprendizaje de contenidos. Y esta es una de las funciones más importantes de la educación, impacta directamente sobre las habilidades cognitivas de los educandos y las diferencias en estas habilidades llevan a diferencias en la capacidad de crecimiento económico. Como se puede observan en la figura 3, hay una relación estrecha entre el grado de crecimiento económico y los promedios de las pruebas internacionales que miden el desempeño académico en diferentes regiones del mundo (Hanushek y Woessmann. January 2009): Figura 3. Tomada de Hanushek y Woessmann. January 2009 Como se puede constatar, la región de América Latina, se encuentra en la parte baja de aprovechamiento escolar y por ello somos de las regiones del mundo que menos crecimiento económico tenemos. Es tan fuerte el impacto de las habilidades cognitivas sobre el crecimiento, que explica datos contradictorios de nuestra área como es el caso de un bajo crecimiento a pesar de haber un gran crecimiento en el acceso a la educación. Como se observa en la figura 4, hay una claro rezago de América Latina con respecto a otras regiones del mundo, en lo que respecta al desempeño en las pruebas de aprovechamiento escolar (Hanushek y Woessmann. June 2009): Figura 4. Tomada de Hanushek y Woessmann. June, 2009 Y si observamos la siguiente figura 5, observamos que al igual que la figura 3, hay una estrecha relación entre el crecimiento económico y los promedios de las pruebas internacionales que miden el desempeño académico en diferentes regiones del mundo: Figura 5. Tomada de Hanushek y Woessmann. June, 2009 Por último, en la figura 6 podemos observar más claramente el rezago en el que nos encontramos cuando se superponen las líneas de crecimiento de América Latina y otros países del mundo. Figura 6. Tomada de Hanushek y Woessmann. June, 2009 Conclusiones En resumen he argumentado que tener personas con más estudios es benéfico tanto para el país como para las personas en lo particular; sin embargo, nuestro país no invierte suficiente dinero en la educación en ninguno de sus niveles, tenemos rezago desde la primaria, hasta poca inversión en investigación básica. ¿Por qué la educación es valiosa? Hay dos respuestas posibles, o bien la economía se basa cada vez más en la tecnología, la cual requiere cada vez más de gente capacitada ya sea para entenderla y adaptarse a ella, así como para modificarla. O bien, la globalización económica ha reducido los costos de la transportación, lo cual permite comprar productos producidos en otros países y por ello se hace difícil pagar bien aquí a trabajadores menos cualificados. Cualquiera que sea la explicación, lo que es un hecho es que la mayor escolaridad de la población mexicana nos atraería beneficios a todos. Espero algún día poder ver esto. Bibliografía Blanchflower, D. G., & Oswald, A. J. (2004). Well-Being over time in Britain and the USA. Journal of Public Economics, 88(7–8), 1359-1386. Card, David. ESTIMATING THE RETURN TO SCHOOLING: PROGRESS ON SOME PERSISTENT ECONOMETRIC PROBLEMS. Economettica, Vol. 69, No. 5 (September, 2001, 1127-1160) CONEVAL. Medición de pobreza en México. Economic Report of the President 1997. UNITED STATES GOVERNMENT PRINTING OFFICE. WASHINGTON. 1997 Fernández Sayas, José Luis. Hacia un acuerdo nacional para fomentar el desarrollo, la innovación y la competitividad de México con base en el conocimiento. En La ciencia y la tecnología como ejes de la competitividad de México. Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública. 2006 Glaeser, Edward. El triunfo de las ciudades. Cómo nuestra mejor creación nos hace más ricos, más inteligentes, más ecológicos, más sanos y más felices. Ed. Taurus, 2011 Hanushek, Eric A. and Woessmann, Ludger. Do Better Schools Lead to More Growth? Cognitive Skills, Economic Outcomes, and Causation. NBER Working Paper No. 14633, January 2009, JEL No. H4,I2,J3,J61,O1,O4. Disponible en: http://hanushek.stanford.edu/sites/default/files/publications/Hanushek%2BWoessmann%202012%20JEconGrowth%2017(4).pdf Hanushek, Eric A. and Woessmann, Ludger. Schooling, cognitive skills, and the Latin American puzzle. NBER Working Paper No. 15066, June 2009, JEL No. H4,I2,O4, N16. Disponible en: http://hanushek.stanford.edu/sites/default/files/publications/Hanushek%2BWoessmann%202012%20JDevEcon%2099(2).pdf INEGI. Estadísticas a propósito del día internacional para la erradicación de la pobreza. 2013 Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Bando de Indicadores Educativos. Disponible en: http://www.inee.edu.mx/index.php/bases-de-datos/banco-de-indicadores-educativos Norma de Escolaridad Obligatoria del Estado Mexicano (NEOEM). Disponible en http://www.coneval.gob.mx/Medicion/Paginas/Medici%C3%B3n/Avances-Rezago-educativo.aspx OCDE. Índice de Mejor Vida. Disponible en: http://oecdbetterlifeindex.org/ Paredes López, Octavio. Gran acuerdo nacional sobre ciencia y tecnología para fomentar la innovación, la competitividad y el desarrollo integral de México. En La ciencia y la tecnología como ejes de la competitividad de México. Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública. 2006 Rezago Educativo. CONEVAL. Disponible en: http://www.coneval.gob.mx/rw/resource/coneval/med_pobreza/Rezago_educativo_Censo_2010/rezago_educativo_2010.pdf The Earth Institute, Columbia University. Canadian Institute for Advanced Research. Centre for Economic Performance. World Happiness Report. Disponible en: (http://www.earthinstitute.columbia.edu/sitefiles/file/Sachs%20Writing/2012/World%20Happiness%20Report.pdf) World Economic Forum. The Global Competitiveness Report, 2011-2012. 2011. Disponible en: http://www3.weforum.org/docs/WEF_GCR_Report_2011-12.pdf

lunes, 19 de agosto de 2013

Recomendación del libro "El optimista racional"

Libro: el optimista racional. ¿Tiene límites la capacidad de progreso de la raza humana?
Autor: Matt Ridley
Matt Ridley, es muy conocido por ser el autor del libro “Genoma”, un tema muy a modo para un zoólogo como es su caso. Lo que parece ser un poco raro es que un biólogo publique un libro sobre economía; pero cuando uno se da cuenta que él es parte de la junta directiva de un banco en Inglaterra, entonces uno entiendo porque lo escribe y porque sus ideas son tan claramente de “derecha”.
Esta posición política le hace escribir un libro que sirve para pelearse sobre casi todos los tópicos polémicos que existen en la actualidad: los transgénicos (argumenta que no existe evidencia científica comprobada de que sean malos para la salud y hoy en día alimentan a una gran parte de la población mundial), el carácter egoísta y competitivo del capitalismo (cita los estudios sobre economía conductual y neuroeconomía que exploran la necesidad de confiar en los demás para realizar transacciones económicas), las ciudades (asegura que el mejor lugar para vivir son en ellas y no en un bucólico remanso de la pradera), el petróleo y las energías alternativas (está en contra de las energías alternativas por caras y sucias, dice que no son nada verdes y que la mejor opción que se tiene es seguir con el petróleo, gas y carbón hasta que se agoten, para posteriormente pasar a la energía nuclear) y claro, no podía dejarlo de lado, el calentamiento global (asegura que es una exageración y aunque se presentara el peor de los escenarios habría formas de superarlo, por no decir que sus efectos no serían tan problemáticos como se asegura).
Pero en realidad no es de eso de lo que quiso hablar, sino de que el gran motor de la evolución humana ha sido la especialización y el intercambio; en sus palabras dice que “el intercambio hizo a la evolución cultural acumulativa y a la inteligencia colectiva”; este progreso ha tenido y va a tener obstáculos, pero argumenta que la mejor forma de haberlos resuelto y de resolverlos a futuro es permitir que los individuos se organicen para seguir intercambiando objetos que los demás deseen.
En general me pareció muy bueno el libro, sólidamente documentado y relativamente bien argumentado, aunque hay secciones en que especula más de la cuenta, sobre todo en sus explicaciones del pasado. Lo recomiendo para todos aquellos que nos encanta la polémica.

lunes, 13 de mayo de 2013

SOÑAR DESPIERTO


LECTURAS DE LA MENTE
Por Juan Gerardo Martínez Borrayo
Departamento de Neurociencias
Universidad de Guadalajara

Soñar despierto
Duerme soñando, con tus ojos tan plenos, despiertos, con tu corazón lleno y radiante, alucinante, tan lleno de amor"; así es como comienza la canción de “El gran silencio” llamada “Duerme Soñando.
Soñar despierto es algo que todos hacemos, pero tenemos la idea de que es malo, porque se le asocia con perder el tiempo. Sin embargo, hay formas buenas y malas de soñar despierto, la mala se le ha relacionado con el Trastorno Obsesivo Compulsivo; mientras que la forma buena tiene que ver con la solución de problemas, la creatividad y la inspiración necesaria para las grandes obras artísticas y científicas.
De acuerdo a Jerome Singer, profesor emérito de psicología de la Universidad de Yale, el soñar despierto es un cambio de la atención de una actividad primaria a una secuencia de respuestas privadas (Singer, 1976); mientras que Michael Kane (McVay y cols., 2009) asegura que es cualquier pensamiento que no está relacionado con la tarea que se trae entre manos.
El primero fue quien dividió el soñar despierto en positiva y negativa (él la llamó disfórica); mientras que el segundo asevera que hay una amplia variedad de formas de soñar despierto que va desde pensar en los ingredientes del desayuno, hasta como salvaríamos a la humanidad de una invasión alienígena. Cabe aclarar que la mayoría de las veces divagamos sobre cosas de la vida cotidiana y no tanto sobre cuestiones grandiosas.
Para darnos una idea de cuánto tiempo nos pasamos soñando despiertos, el citado estudio de McVay se avocó a medirlo. Trabajaron con 72 sujetos a los que les dieron un aparato que hacía sonar un ruido ocho veces al día de forma aleatoria durante una semana completa. En el momento del ruido, los sujetos deberían anotar que era lo que estaban pensando en el ese momento. El resultado fue que en el 30 % de las veces las personas estaban pensando en cosas diferentes de la tarea que estaban realizando. Es decir, 30% de todo el tiempo que estamos despiertos, estamos divagando.

La llave de la creatividad
Hay muchas historias acerca de personas que han solucionado los mayores problemas de su vida cuando no estaban pensando intensamente sobre su problema; tenemos el ejemplo de August Kekulé quien encontró la estructura del benceno al soñar con una serpiente mordiéndose la cola.
Al parecer, una de las claves de la creatividad científica es dejar que la mente flote libremente para que pueda acceder a otras ideas que están bajo la superficie de la conciencia, es la opinión de Jonathan Schooler de la Universidad de California en Santa Barbara (Schooler y Schooler, 2011).
Y no solo los científicos sacan provecho de la divagación mental, sino que también lo hacen los artistas como Orhan Pamuk, el novelista turco ganador del premio nobel del 2007, quien admite que mucho de lo que ha escrito es resultado de su divagación. También es el caso Tim Burton, el cineasta de Hollywood.
La hipótesis de Eric Klinger de la Universidad de Minnesota es que soñar despierto ayuda a la creatividad porque cuando divagamos recordamos metas sobre las que no estamos trabajando en este momento (Klinger, 1990); pero para que realmente funcione es importante saber que uno está soñando despierto; esta idea se desprende de un estudio realizado por Jonathan Smallwood en el 2011 en el que les leían a niños una historia; aquí los niños tenían que apretar un botón cada vez que se sorprendían ellos mismos divagando y también, de vez en cuando, los investigadores interrumpían la lectura para preguntarles si estaban divagando o no; el resultado fue que si se tiene la habilidad para notar que estamos en una ensoñación, parecen ser que somos más creativos ya que fueron quienes se detectaron soñando despierto obtuvieron puntajes más altos en pruebas de creatividad.
Otra cosa que ayuda a que la divagación fomente la creatividad es hacer una actividad que sea medianamente demandante, ni muy difícil ni tampoco muy fácil o no hacer nada (Sio y Ormerod, 2009). Al parecer, dejar que la mente flote durante una tarea medianamente complicada puede hacer accesibles otras ideas  que no están fácilmente disponibles de manera consciente.

Ensoñación y cerebro
Al soñar despierto se le ha relacionado básicamente con la llamada “Red de Default”; esta red fue descubierta, entre otros, por Marcus Raichle en el 2001 (Raichle y cols., 2001) y consiste en tres regiones: la corteza prefrontal medial, la corteza cingulada anterior y la corteza parietal. La primera tiene que ver, entre otras funciones, con imaginarnos a nosotros mismos y para saber cuáles son los sentimientos y los pensamientos de otras personas. La segunda, se le asocia con la capacidad para generar nuestras memorias personales. Y la tercera, ayuda a la conservación de información.
Esta red se activa cuando las personas están realizando actividades monótonas (Christoff y cols., 2009), que es cuando más posibilidades tenemos de estar soñando despiertos. Lo que se ha encontrado es que si las personas estaban divagando, esta red de áreas cerebrales se activaba; pero algo bastante notable es que la activación es mayor cuando no eran capaces de darse cuenta de que estaban soñando despiertos.
Otra prueba de que están relacionados la red de default y la ensoñación es que cuando hay daño en estas regiones cerebrales se altera la capacidad de ensoñar, así lo demostró Peter Williamson en un estudio del 2007 en que trabajó con esquizofrénicos los cuales suelen tener alteraciones en la corteza prefrontal medial, un lugar relacionado con el auto-reflejo (Bluhm y cols., 2007).
Además, aquellos que le dan vueltas a los pensamientos una y otra vez (se le conoce como rumiación) como les sucede a los depresivos, se ha visto que tienen muy activada la misma rede de default (Johnson y cols., 2006).

Ensoñación compulsiva
Este tema de las alteraciones cerebrales nos da pie para hablar de los ensoñadores patológicos. En este caso, estamos hablando de aquellos sujetos que simplemente no pueden dejar de soñar despiertos.
Cynthia Schupak es una investigadora que está interesada en ayudar a estas personas con ensoñación patológica. Se dice que es patológica, porque hay casos tan graves en los que hasta el 90 % del tiempo que están despiertos se la pasan ensoñando. Ella ha propuesto (Schupak y cols., 2009) que este es un desorden mental que debería clasificarse dentro los manuales de trastornos mentales, al igual que está la depresión o la esquizofrenia. Ha encontrado que 93% de sus pacientes se sienten angustiados por no poder dejar de soñar despiertos.
En consonancia con esta idea Eli Somer de la Universidad de Haifa en Israel, tienen registrados seis casos de sujetos con fantasías sádicas y que habían sufrido de traumas en su infancia. En su opinión las fantasías son un mecanismo de afrontamiento para lidiar con una realidad que les es intolerable (Lauterbach y cols., 2008).
Así pues, tenemos que soñar despierto es algo muy humano. Solo que si se vuelve algo no benéfico, fuera de control e incómodo, estaríamos hablando de una patología mental. Revisen que tanto divagan y si creen tener problemas, no duden en buscar ayuda.


Bibliografía

Singer, Jerome L. (1976). The inner World of Daydreaming. Harper & Row

McVay, J.C., Kane, M.J., & Kwapil, T.R. (2009). Tracking the train of thought from the laboratory into everyday life: An experience-sampling study of mind-wandering across controlled and ecological contexts. Psychonomic Bulletin & Review, 16, 857-863.

Schooler, J.W., Hunt .T & Schooler, J.N. (2011) Reconsidering the Metaphysics of Science from the Inside Out. In S. Schmidt, H. Wallach, Eds Neuroscience Consciousness and Spirituality (pp 157-194) New York: Springer

Klinger, E. (1990). Daydreaming. Los Angeles, CA: Tarcher (Putnam).

Smallwood, J. (2011). Mind-wandering while reading: Attentional decoupling, mindless reading and the cascade model of inattention. Language and Linguistics Compass, 5(2), 63-77.

Sio, U., & Ormerod, T. (2009). Does incubation enhance problem solving? A meta-analytic review. Psychological Bulletin, 135(1), 94-120, doi: 10.1037/a0014212

Raichle, M.E., MacLeod, A.M., et al., 2001. A default mode of brain function. Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A. 98, 676–682.

Christoff, K., Gordon, A. M., Smallwood, J., Smith, R., & Schooler, J. W. (2009). Experience sampling during fMRI reveals default network and executive system contributions to mind wandering. Proceedings of the National Academy of Sciences USA, 106(21), 8719-8724.

Bluhm RL, Miller J, Lanius RA, Osuch EA, Boksman K, Neufeld RW, Théberge J, Schaefer B, Williamson P. Spontaneous low-frequency fluctuations in the BOLD signal in schizophrenic patients: anomalies in the default network. Schizophr Bull. 2007 Jul;33(4):1004-12. Epub 2007 Jun 7. Review.

Johnson, M.K., Raye, C.L., Mitchell, K.J., Touryan, S.R., Greene, E.J., & Nolen-Hoeksema, S.  (2006).  Dissociating medial frontal and posterior cingulate
activity during self-reflection.  Social Cognitive and Affective Neuroscience, 1,
56-64.

Schupak C, Rosenthal J. Excessive daydreaming: a case history and discussion of mind wandering and high fantasy proneness. Conscious Cogn. 2009 Mar;18(1):290-2.

Lauterbach D, Somer E, Dell P, Vondeylen H. Abuse history and pathological dissociation among Israeli and American college students: a comparative study. J Trauma Dissociation. 2008;9(1):51-62.

Comentarios y sugerencias favor de dirigirlos a la siguiente cuenta de correo electrónico: jugemab1@yahoo.com.mx o en http://www.myspace.com/juangerardomartinez, en Facebook, blogger “lecturas de la mente” http://lecturas-de-la-mente.blogspot.mx/ y twitter @JGerardoMartnez

viernes, 26 de abril de 2013

Moral, psicopatía y cerebro

LECTURAS DE LA MENTE
Por Juan Gerardo Martínez Borrayo
Departamento de Neurociencias
Universidad de Guadalajara

La moralidad y prefrontal
Seguido he escuchado decir que el hubiera no existe; a mí me parece una mala idea porque es como decir que somos perfectos y que nada de los que hemos hecho está mal. No es cierto. Cometemos errores y sentirnos mal por nuestras acciones es un signo de ser una persona sana. Pero hay de errores a errores que cometemos. Me puedo sentir mal porque un vaso se me cayó o porque cometí un asesinato.
Así, tenemos por un lado las transgresiones morales que están definidas por sus consecuencias en los derechos y bienestar de otras personas. Y por otro lado están las transgresiones a las convenciones sociales, las cuales son violaciones a las conductas que estructuran las interacciones sociales.
Las personas sanas logran distinguir desde muy pronto (39 meses de nacidos –Smetana, 1981-) entre estos dos tipos de moralidad y se ha especulado que es resultado de la socialización, por ejemplo al castigar (Trasler, 1978), o bien de un razonamiento abstracto (Turien y cols., 1987).
Si es cierto que desde muy chicos los seres humanos pueden razonar abstractamente sobre las cuestiones morales, entonces todos aquellos que tengan problemas en este razonamiento no van a poder distinguir entre transgresiones morales y transgresiones sociales; y viceversa, los que tengan problemas en hacer esta distinción van a tener problemas también en el razonamiento abstracto.

Psicopatía
La psicopatía es (Lynam y cols., 2007) un desorden del desarrollo que se caracteriza por una reducción en la culpa, la empatía, carencia de vínculos significativos con quienes los rodean y realización de actos antisociales, incluyendo la impulsividad y pobre control conductual.
Suele distinguirse (Berkowitz, 1993) entre agresión reactiva (la que ocurre de manera explosiva ante una amenaza o una frustración y que no está dirigida hacía una meta) de la agresión instrumental (la que se usa para lograr una meta como es el asalto). Y los psicópatas suelen tener aumentadas ambos tipos de agresividad, pero sobre todo la instrumental: usa la agresión y el daño para lograr sus metas personales (Frick y cols., 2003).

Psicopatía y moralidad
Hay muchas investigaciones que se han realizado que sugieren la importancia de las emociones en el desarrollo moral (Blair, 1995); se dice que distinguimos entre transgresiones morales y sociales por que solo las morales están asociadas con un verdadero sufrimiento en las personas, así que si existiera una persona que tiene problemas para distinguir cuando alguien está sufriendo, entonces tendría problemas en hacer la distinción entre transgresiones morales y sociales; y ese es precisamente el problema con los psicópatas.
Se han hecho estudios, en donde se ha comprobado que tienen una disminución de sus respuestas autonómicas (sudoración y respuesta galvánica de la piel o ponerse chinita la piel) al presentárseles imágenes de personas sufriendo (Blair y cols., 1997) y no reconocen las expresiones de tristeza y miedo (Dolan y Fullam, 2006).
Esto sugiere que un factor crucial para la socialización moral es la apreciación de las respuestas emocionales de las otras personas. El problema es que los psicópatas son menos susceptibles de ser influenciados por la socialización que hacen los padres, que los individuos sanos. Esto sugiere también que los sistemas neuronales que están implicados en la psicopatía pueden ser importantes para el desarrollo moral.

La disfunción neuronal en la psicopatía
Los estudios neuropsicológicos han identificado dos regiones centrales en la psicopatía: la amígdala y la corteza prefrontal ventromedial (CPFVM). Por ejemplo, se ha visto que las personas psicópatas tienen deficiencias en el condicionamiento aversivo, el aumento del reflejo de miedo al ver amenazas visuales; estos deterioros son iguales a los que presentan personas con lesiones de la amígdala (Blair, 2006). También se ha visto que los psicópatas tienen problemas con tareas como la Iowa Gambling Task, exactamente igual que los sujetos con lesión en  la CPFVM.
Antes de continuar debemos de aclarar que la psicopatía no es una condición neurológica. Es decir, no está asociada con lesión de una región particular del cerebro.
Teniendo en cuenta esto, podemos observar que los estudios de neuroimagen en individuos psicópatas han mostrado una reducción de la actividad de la amígdala y en la región rostral de la corteza cingulada anterior y de la  CPFVM en respuesta a palabras emocionales, durante el condicionamiento aversivo y a caras con expresiones emocionales (Gordon y cols., 2004).

La amígdala, la  CPFVM y la moralidad
La amígdala y la  CPFVM están implicadas también en la emergencia del razonamiento moral; por ejemplo, hay un incremento de la actividad de la CPFVM en respuesta a elecciones morales (ver figura 1) (Luo y cols., 2006); también se ha observado un mayor o menor incremento de la actividad de la amígdala y de la  CPFVM en respuesta a la mayor o menor severidad de una transgresión moral.

Una propuesta
Dado que las investigaciones sobre la amígdala y la CPFVM no han precisado sus roles funcionales R. J. R. Blair del Programa de Humor y Ansiedad del Instituto Nacional de Salud Mental, propone (el artículo) que la amígdala es crucial para el aprendizaje, mediando las respuestas emocionales y las representaciones de los estímulos condicionados dentro de la corteza temporal; con ello se posibilita que los sujetos aprendan que es lo bueno o lo malo de las acciones.
Básicamente dice que el aprendizaje de lo que es moral (aprendizaje de que ciertas acciones dañan a otros y que por eso mismo deben de ser evitadas) yace en el rol de la amígdala. Los psicópatas son el caso extremo de personas que no responden a las señales de daño y dolor de sus congéneres. Es por eso que son bastante más difíciles de enseñarles a ser sociables (Oxford y cols., 2003).
Por otro lado, la amígdala se relaciona fuertemente con otras regiones cerebrales, como son la corteza prefrontal orbital y la CPFVM, proveyéndoles de un reforzamiento. Es decir, si la CPFVM representa la información de las acciones mías y de las personas que me rodean, la amígdala se encarga de dotarlas de emociones positivas o negativas. En los psicópatas, lo que pasa es que este reforzamiento de la amígdala se interrumpe y no se puede evitar realizar acciones que son emocionalmente aversivas (Koenigs y cols., 2007).
Esta propuesta tiene potenciales implicaciones terapéuticas tanto farmacológicas como psicológicas. Dentro del primer tipo se está trabajando con drogas que tienen como blanco a la amígdala modulando su actividad, enfocándose específicamente en la serotonina y la noradrenalina. Por el otro lado, la terapia psicológica que más parece funcionar es la técnica de extinción basadas en la terapias cognitivo-conductual. Lo más seguro es que ambos tratamientos terminen siendo utilizados para lograr que se asocien las acciones que hieren a otras personas con una respuesta emocional en el psicópata. 

Bibliografía

Smetana, J.G. (1981) Preschool children’s conceptions of moral and social rules. Child Dev. 52, 1333–1336

Trasler, G. (1978) Relations between psychopathy and persistent criminality – methodological and theoretical issues. In Psychopathic Behaviour: Approaches to Research (Hare, R.D. and Schalling, D., eds), pp. 273–298, Wiley

Turiel, E. et al. (1987) Morality: its structure, functions, and vagaries. In The Emergence of Morality in Young Children (Kagan, J. and Lamb, S., eds), pp. 155–245, University of Chicago Press

Lynam, D.R. et al. (2007) Longitudinal evidence that psychopathy scores in early adolescence predict adult psychopathy. J. Abnorm. Psychol. 116, 155–165

Berkowitz, L. (1993) Aggression: Its Causes, Consequences and Control, Temple University Press

Frick, P.J. et al. (2003) Callous-unemotional traits and conduct problems in the prediction of conduct problem severity, aggression, and self-report delinquency. J. Abnorm. Child Psychol. 31, 457–470

Blair, R.J.R. (1995) A cognitive developmental approach to morality: investigating the psychopath. Cognition 57, 1–29

Blair, R.J.R. et al. (1997) The psychopathic individual: a lack of responsiveness to distress cues? Psychophysiology 34, 192–198

Dolan, M. and Fullam, R. (2006) Face affect recognition deficits in personality-disordered offenders: association with psychopathy. Psychol. Med. 36, 1563–1569

Blair, R.J.R. (2006) The emergence of psychopathy: implications for the neuropsychological approach to developmental disorders. Cognition 101, 414–442

Gordon, H.L. et al. (2004) Functional differences among those high and low on a trait measure of psychopathy. Biol. Psychiatry 56, 516– 521

Luo, Q. et al. (2006) The neural basis of implicit moral attitude – an IAT study using event-related fMRI. Neuroimage 30, 1449–1457

Blair, R.J. R. (2007). The amygdala and ventromedial prefrontal cortex in morality and psychopathy. TRENDS in Cognitive Sciences Vol.11 No.9


Oxford, M. et al. (2003) Callous-unemotional traits moderate the relation between ineffective parenting and child externalizing problems: a partial replication and extension. J. Clin. Child Adolesc. Psychol. 32, 577–585

Koenigs, M. et al. (2007) Damage to the prefrontal cortex increases utilitarian moral judgements. Nature 446, 908–911


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martes, 26 de marzo de 2013

Recomendación del libro "El cisne negro"


El cisne negro. El impacto de lo altamente improbable
Autor: Nassim Nicholas Taleb
Ed. Paidos
Imagínense que usted es un guajolote que desde que nació siempre, cada día, su dueño ha venido a darle de comer puntualmente tres veces al día; con base a que esa rutina se ha repetido invariablemente durante tres años usted podría inferir que la intensión de su dueño es velar por su bienestar y que jamás se va a atrever a hacerle daño; hasta que llega la víspera de navidad y su dueño, en vez de darle su comida lo atrapa y le tuerce el cuello.
El cisne negro usa esta analogía para decirnos que tendemos a centrarnos en las cosas que pasan y no en las que no pasan pero que pudieron haber pasado o que pudieran pasar en un futuro pero que, dado que las consideramos sucesos altamente improbables, nos manejamos como si jamás fueran a pasar.
Pero el problema, es que estamos viviendo un mundo que no es estable, sino que es altamente volátil (el autor les llama mediocristan y extremistán). En la opinión del Taleb, creer que en nuestro mundo las cosas poco probables no se presentaran nos pone de modo para que, cuando sucedan, nos tomen completamente desprevenidos.
Incluso creemos que conocemos nuestro mundo más de lo que en realidad lo conocemos. Una de las cosas sobre las que más insiste Taleb es que estamos en un entorno altamente azaroso y que en retrospectiva podemos encontrar las razones de por qué pasaron las cosas que pasaron  (la falacia narrativa le llama), pero que eso no nos sirve para nada para predecir lo que va a pasar en el futuro.
De hecho, afirma que simplemente no podemos predecir; y una de las herramientas que más hemos utilizado para calcular la probabilidad de que algo vaya a ocurrir, la campana de Gauss, la considera como “el gran fraude intelectual” de nuestra época.
Qué es lo que deberíamos de hacer en opinión de Taleb; primero, considerar que no todos los eventos azarosos son negativos, también los hay positivos (la estrategia es exponerse a los positivos y ponerse paranoico con los negativos); aprovechemos cualquier oportunidad o cualquier cosa que parezca serlo; no intentemos predecir, sobre todo de manera específica, porque nos volvemos vulnerables a lo que no hemos previsto; y tengamos cuidado con escuchar a todos aquellos que nos dicen que es lo que va a pasar en el futuro, ya sea agentes del gobierno o científicos.

miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Por que no creen los que no creen?

LECTURAS DE LA MENTE
Por Juan Gerardo Martínez Borrayo
Departamento de Neurociencias
Universidad de Guadalajara

¿Por qué no creen los que no creen en Dios?
La mayoría de las personas en el mundo son religiosas. Sin embargo, hay una creciente población de no creyentes (como unos 350 millones en total), la cual no ha sido muy bien estudiada a pesar de que hacerlo nos aportaría información sobre nuestro desarrollo evolutivo como especie, ya que se cree que hemos evolucionado para ser creyentes en entidades supra-normales (Dios, el Diablo, los ángeles, fantasmas, etc.) 
La falta de creencias religiosas, es producto de diversas razones cognitivas, motivacionales y culturales. Ser ateo, no puede explicarse solo como producto de un esfuerzo cognitivo que nos hace pensar que es imposible la existencia de seres sobrenaturales.
Curiosamente, la explicación de porqué se pierde la creencia religiosa es el reverso de la moneda de porqué sí se cree en Dios. Para que una persona crea en Dios deben cumplirse cuatro condiciones: debe ser capaz de formarse representaciones mentales intuitivas de los agentes supernaturales, debe estar motivado a creer que esos agentes son reales y que son una fuente relevante de significado, confort y control; en tercer lugar, debe recibir retroalimentación cultural de que esas entidades son creíbles y que comprometerse con ellas es importante; por último, se debe mantener ese compromiso al no hacer uso del pensamiento analítico. Fallar en cualquiera de estos requisitos puede desembocar en el ateísmo.

Ceguera a la mente de los dioses
Todos los agentes supernaturales son descritos con creencias, deseos e intensiones, las cuales usan en su interacción con los humanos (para, por ejemplo, ayudarlos en sus ansiedades existenciales o monitorear sus conducta social). Esto quiere decir que para creer en dioses se necesita una habilidad que se llama mentalización, o capacidad de conceptualizar a los demás sujetos con creencias, deseos o intensiones propios.
Hay mucha evidencia de que la mentalización es necesaria para la creencia en dioses. Cuando las personas piensan en Dios o rezan se activan las mismas áreas cerebrales implicadas en la mentalización (Schjoedt, 2009). El razonamiento de los niños sobre Dios es paralelo al desarrollo de la mentalización (Taylor y Carlson, 1997).
Por lo tanto, cualquier problema o disminución en la capacidad de mentalizar va a causar una ausencia o disminución de la creencia religiosa y de la existencia de entidades sobrenaturales. Esto tiene apoyo en los estudios que se han hecho con los autistas, quienes tienen una severa deficiencia en mentalizar y tienen bajísimas creencias religiosas, cuando las tienen (Norenzayan, y cols., 2012). También se corrobora esta afirmación al haberse realizado estudios con los hombres, ya que en general, son menos religiosos que las mujeres y tienen también menos habilidades para mentalizar que las mujeres (Stark, 2002).

Sentimos que Dios nos ayuda en una vida difícil
Desde hace mucho se ha pensado que la vida azarosa y sufrida que llevamos los humanos en este valle de lágrimas, constituye el caldo de cultivo de las creencias religiosas.
Esta aseveración ha sido confirmada con diversos estudios de laboratorio en los que se ha visto que al recordarles a las personas que algún día se van a morir (Vail y cols., 2012), el sufrimiento que hay en todo el mundo, cuando se les aumenta la sensación de incertidumbre y se disminuye la sensación de control sobre nuestra propia vida y cuando se les aísla socialmente, se intensifica la creencia en un Dios personal que ofrece inmortalidad, significado, control, cohesión social y estabilidad.
Fuera de los laboratorios, se ha observado que al haber desastres naturales se aumenta el compromiso religioso (Sibley y Bulbulia, 2012); entre más pobreza, mortalidad infantil, menores expectativas de vida, desigualdad económica y existencia de gobiernos e instituciones poco confiables, se aumenta la creencia religiosa.
E inversamente, en la medida en que las condiciones sociales se vuelven más seguras, en esa misma medida el compromiso religioso declina. Así tenemos que los países menos religiosos del planeta (en el norte de Europa) son las sociedades más seguras en toda la historia de la humanidad.

La creencia religiosa se enseña
Si la gente no crece en una cultura religiosa, simplemente no va a creer que los dioses sean relevante o, inclusive, reales. Es el aprendizaje cultural lo que hace que las personas adquieran creencias y conductas religiosas.
Esto se da por medio de diversas estrategias. Las personas imitan preferencialmente creencias y conductas que son percibidas como comunes y las que son realizadas por miembros prestigiosos de su grupo social (Henrich y Gil-White, 2001); también se imita aquellos modelos cuyas creencias son congruentes con sus actos (Birch y cols., 2010), pero sobre todo si esos actos son costosos (ir seguido a misa, realizar múltiples actos prosociales y realizar ritos extravagantes).
La idea de la enseñanza cultural explica porque si se nace en un país predominantemente cristiano se va a ser cristiano y porque es poco probable que se termine adorando a Shiva, por no decir a Zeus; explica también porque los que viven en Escandinavia tienden a ser no creyentes: simplemente nadie se los enseña.
Pero las cosas no terminan aquí. Vivir en un lugar en el que las instituciones seculares, como gobiernos, cortes o policías, son seguras, estas pasan a suplantar a las religiones. La gente percibe a Dios y al gobierno como fuentes intercambiables de control y estabilidad. Si una sociedad desarrolla alternativas seculares fuertes a la religión, el compromiso con los seres supernaturales se va a diluir.

El ateísmo analítico
Finalmente, algunas personas se convirtieron  en ateas porque se volvieron en contra de los sesgos cognitivos que hacen intuitivos los conceptos sobre agentes supernaturales. Hay mucha investigación (Gervais y Norenzayan, 2012) que avala esta aseveración de que creer en dioses y espíritus despunta por el uso de un pensamiento intuitivo.
El uso del pensamiento intuitivo predice fuertemente si la persona va a creer o no en espíritus, fantasmas y otras entidades sobrenaturales. Y a la inversa, se ha demostrado también que el uso del pensamiento analítico, aun cuando se tengan creencias religiosas, favorece una visión menos antropomórfica y más intelectualizada de Dios, como creer que Dios es distante y que no interviene en el universo (deísmo) o bien que el universo y Dios son lo mismo (panteísmo).
Los trabajos experimentales proveen evidencia de que el pensamiento analítico erosiona la creencia religiosa. La inducción experimental de la activación del procesamiento analítico, haciendo uso de una tipografía difícil de leer o la visión subliminal de una persona pensando, como la escultura del pensador de Rodin, fomenta un proceso de impronta del pensamiento analítico que hace que aumente la no religiosidad (Shenhav y cols., 2012).
Los científicos son un buen ejemplo de uso del pensamiento analítico. En general todos los que usan el pensamiento analítico se ven atraídos por la ciencia, en comparación con los que usan más el pensamiento intuitivo. La ciencia fomenta una visión materialista del mundo que muchas de las veces es contraintuitiva. El entrenamiento científico hace un uso extensivo y promueve el pensamiento analítico. Y podemos aventurar que ser científico lo hace a uno tener altos niveles de seguridad existencial, se trabaja en instituciones fuertemente seculares, muchos de sus miembros más prominentes suelen ser ateos y el aprendizaje cultural que se promueve va en contra de las creencias religiosas. Todo esto hace que una buena parte de los científicos sean ateos.
Pero dado el cambio social que hemos experimentado en los doscientos últimos años, en donde la mortalidad, la esperanza de vida y la seguridad social han estado a la alza; al mismo tiempo que la educación y la promoción del pensamiento analítico se han impulsado en todos los niveles, entonces quien sabe, podría ser que el ateísmo florezca y tal vez seamos testigos del inicio de una nueva etapa en la historia de la humanidad, la de una sociedad sin creencias religiosas.

Bibliografía

Schjoedt, U. et al. (2009) Highly religious participants recruit areas of social cognition in personal prayer. Soc. Cogn. Affect. Neurosci. 4, 199–207

Taylor, M. and Carlson, S.M. (1997) The relation between individual differences in fantasy and theory of mind. Child Dev. 68, 436–455

Norenzayan, A. et al. (2012) Mentalizing deficits constrain belief in a personal God. PLoS ONE 7, e36880

Stark, R. (2002) Physiology and faith: addressing the ‘universal’ gender difference in religious commitment. J. Sci. Study Religion 41, 495–507

Vail, K.E., III et al. (2012) Exploring the existential function of religion and supernatural agent beliefs among Christians, Muslims, Atheists and Agnostics. Pers. Soc. Psychol. Bull. 38, 1288–1300

Sibley, C.G. and Bulbulia, J. (2012) Faith after an earthquake: A longitudinal study of religion and perceived health before and after the 2011 Christchurch New Zealand earthquake. PLoS ONE 7, e49648 http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0049648/

Henrich, J. and Gil-White, F. (2001) The evolution of prestige: freely conferred status as a mechanism for enhancing the benefits of cultural transmission. Evol. Hum. Behav. 22, 1–32

Birch, S.A. et al. (2010) Two-year-olds are vigilant of others’ non-verbal cues to credibility. Dev. Sci. 13, 363–369

Gervais, W.M. and Norenzayan, A. (2012) Analytic thinking promotes religious disbelief. Science 336, 493–496

Shenhav, A. et al. (2012) Divine intuition: cognitive style influences belief in God. J. Exp. Psychol. Gen. 141, 423–428

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viernes, 8 de febrero de 2013

MORAL Y PSICÓPATAS




LECTURAS DE LA MENTE
Por Juan Gerardo Martínez Borrayo
Departamento de Neurociencias
Universidad de Guadalajara

Moralidad y psicópatas
La televisión y el cine han influido mucho sobre nuestra visión de los psicópatas (quien no piensa en “el silencio de los inocentes” al hablar de este tema); en parte esa visión se deriva de los trabajos de Robert Ressler, el famosísimo investigador del FBI que acuñó el término “asesino serial” (aunque debemos aclarar que ha sido criticado porque su perfil clásico no ha resultado ser útil; decía que un asesino serial es un hombre, blanco y con conflictos sexuales, lo que suele no ser cierto la mayoría de las veces).
La cólera y la agresión son capacidades que todos los animales tienen y que nos han sido suministrados por la evolución; son parte de nuestra dotación genética. En todas las culturas hay personas agresivas y también en todas son los hombres quienes en general son más agresivos que las mujeres. Por ejemplo, de acuerdo a Susana Natali y Beatriz Vargas con base en las estadísticas que publica la Subsecretaría del Sistema Penitenciario del Distrito Federal, la población total de presos en el DF al 31 de mayo de 2008 es de 36 mil 72 personas, de las cuales 34 mil 232 son hombres y mil 840 son mujeres, es decir, que casi el 95 por ciento de la población son hombres y sólo un poco más del cinco por ciento está representado por mujeres.

Los psicópatas
A todos nos ha pasado que hemos tenido ideas de agredir y hasta matar a otra persona; pero nos aguantamos. Los psicópatas no. Si utilizamos el manual de diagnóstico mental (DMS) para buscar este trastorno lo vamos a encontrar dentro del rubro de los trastornos antisociales de la personalidad, el mismo lugar en donde se encontrarían la mayoría de los delincuentes; pero los psicópatas, a diferencia de los criminales, no muestran tan fácilmente su agresividad.
La marca distintiva es una mente lúcida, con justificaciones a menudo claras, racionales, pero frías. Tienen un egoísmo exacerbado, una falta absoluta de empatía que resulta aterradora. El concepto de culpa le es ajeno. La presencia de una victima le es tan tentadora como un vino a un alcohólico.
Se calcula que en los Estados Unidos deben haber unos dos millones de psicópatas (si fuera la misma proporción en México, aquí deben haber un poco menos de un millón) y la mayoría de ellos son varones. No todos los asesinos en serie son psicópatas; por ejemplo, Edward Gein, fue diagnosticado con esquizofrenia y terminó en un hospital psiquiátrico para criminales.
Pero los psicópatas son perfectamente lúcidos con respecto a sus acciones. En lo que están más desajustados es en su capacidad para la empatía o capacidad de sentirnos como otra criatura viviente, de imaginarnos cómo es estar en su piel.
Algunos estudios nos dan a entender que los psicópatas no distinguen entre transgresiones morales (robar) y sociales (no levantar la mano antes de hablar). También tienen problemas para reconocer indicios de sumisión, es decir les falta el control sobre su agresividad (Stevens, Charman y Blair 2001). Carecen del aporte emotivo que siempre debe estar presente en las decisiones morales y ello causa que se borre la diferencia entre transgresiones morales lícitas e ilícitas. Sin el sentimiento de aversión que nace de la detección de una situación conflictiva, hay pocas razones para ponerle freno a un acto nocivo.

Empatía y psicópatas
Con el fin de aislar los circuitos cerebrales que subyacen a la empatía, Tania Singer (Singer y cols., 2003) escaneó el cerebro con imágenes de resonancia magnética a parejas mientras les propinaba choques eléctricos a uno de los dos; el que no recibía la descarga eléctrica veía si esta era baja o alta; encontró que cuando la mujer recibía una descarga se activaban tres zonas cerebrales: la somatosensorial (la que procesaba el dolor físico), la ínsula anterior (regulación de emociones) y la corteza cingulada anterior (resolución de conflictos); pero si ella veía que a su pareja le aplicaban los choque eléctricos no se activaba la corteza somatosensorial, pero sí las otras dos; la razón es que las dos últimas forman parte del sistema de neuronas espejo.
Esto es lo que pasa en el cerebro de una persona normal y sana ¿ocurre lo mismo en el cerebro de los psicópatas? Los expertos están divididos respecto a los déficits psicológicos y anatómicos, pero empiezan a emerger unos acuerdos. A diferencia de los sujetos normales, los psicópatas muestran una activación reducida de las zonas que intervienen en la atención y el procesamiento de las emociones. También se ha visto que hay diferencias entre los psicópatas que logran matar personas y lo que no lo hacen en el tamaño de su hipocampo, región cerebral muy relacionada con la regulación de la emoción (Raine y cols., 2004); los psicópatas que no lograban matar a sus víctimas juzgaban mal una situación y eran capturados y ellos tenían la parte derecha de su hipocampo más grande; esto nos habla de una necesaria coordinación entre mecanismos inhibitorios y toma de decisiones.
Hay tres interpretaciones a estos datos. Que los psicópatas tienen un déficit emocional que no les permite distinguir entre convenciones sociales y normas morales (la hipótesis más aceptada); o bien, tienen una incapacidad para ligar las emociones con una teoría sobre que acciones son correctas o incorrectas.
La tercera es la propuesta del filósofo Shaun Nichols (pueden revisar la mayoría de sus trabajos en la siguiente dirección: http://dingo.sbs.arizona.edu/~snichols/Papers.html) señala que un déficit emocional, por sí solo, no puede explicar el déficit de un psicópata ni es suficiente para comprender la distinción entre convencional y moral (Nichols, 2002) y que es necesaria la contribución conjunta de las acciones y la emoción a la hora de guiar nuestras intuiciones sobre casos convencionales y morales.
Los psicópatas, como caso extremo de patología, ponen de manifiesto que los humanos están equipados con sistemas que controlan la agresión y que, a veces, esos sistemas se averían. Dado el poco éxito que se tiene con ellos para rehabilitarlos entonces el problema debería atacarse desde las primeras fases del desarrollo, cuando el hábito de la agresión acaba de empezar. Del desarrollo moral hablaré en la siguiente ocasión.

Bibliografía
Susana Natali y Beatriz Vargas. Entrevista en la revista electrónica “Affidamento”. Mujer y cultura. Disponible en: http://affidamento.com.mx/index.php/entrevista/110-susana-natali-y-beatriz-vargas Cabe aclarar que ellas dicen que la razón del predominio de los hombres en la agresividad “tiene relación con los controles sociales: por el rol tradicional que se les ha impuesto a las mujeres, éstas son controladas por mecanismos mucho más efectivos que en el caso de los hombres, como son los valores sociales que se espera de ellas: ser sumisas y obedientes. En cambio, a los varones se les inculca una cultura de poder, de fortaleza, de violencia”

Stevens D, Charman T, Blair RJ. Recognition of emotion in facial expressions and vocal tones in children with psychopathic tendencies. J Genet Psychol. 2001 Jun;162(2):201-11.

T. Singer et al. Empathy for pain involves the affective but not sensory components of pain. Science, 303 (2004), pp. 1157–1162

Raine A, Ishikawa SS, Arce E, Lencz T, Knuth KH, Bihrle S, LaCasse L, Colletti P. Hippocampal structural asymmetry in unsuccessful psychopaths. Biol Psychiatry. 2004 Jan 15;55(2):185-91.

Nichols, S. 2002. How Psychopaths Threaten Moral Rationalism: Is It Irrational to Be Amoral? The Monist, 85, 285-304.

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