lunes, 14 de enero de 2013

Recomendación del libro y tú ¿dónde pones tu dinero?



Libro: Y tú ¿dónde pones tu dinero?. Aprende a invertir en valor: de Ben Graham a Warren Buffett. De Alvaro Vargas Llosa. Ed. Debate
El autor del libro es hijo del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y se ha distinguido por la polémica (por ejemplo, tiene un libro que le tira a los de izquierda que se llama “manual del perfecto idiota latinoamericano” y aseguró que su país, Perú, no tenía razón en estar peleando a Chile un pedazo de tierra, resultando en una anatema general en su país).
Gustándole la polémica, no es de extrañar que en este libro promueva la inversión en la bolsa de valores (cosa que nadie hace) y que además esté a favor de una estrategia de inversión que llama “value investing” la cual rema a contracorriente sobre la forma de hacer inversiones en la bolsa de valores.
Básicamente dice que en los ciclos de las bolsas de valores, el mejor momento para invertir es cuando la bolsa va a la baja, porque es donde uno pude encontrar empresas que han sido subvaluadas y cuyas acciones en realidad valen más de lo que están cotizadas.
El libro está bien escrito, aunque es bastante repetitivo y algunos puntos clave no los explica con todo el detalle que a mi me hubiera gustado (como cuando explica que el promedio histórico de ganancias de la bolsa de valores de Nueva York es de 15% y que viene siendo como el punto de referencia para saber si uno a ganado más o menos de lo esperado).
Alterna capítulos donde explica en que consiste la estrategia del value investing, con capítulos dedicados a hacer la biografía, diría casi una hagiografía, de los principales exponentes de esta estrategia de inversión.
Un libro muy claro para acercarse a ese mundo raro de las inversiones de la bolsa.

viernes, 11 de enero de 2013

DECISIONES EN MERCADOS DE VALORES








LECTURAS DE LA MENTE
Por Juan Gerardo Martínez Borrayo
Departamento de Neurociencias
Universidad de Guadalajara

Decisiones en mercados de valores
En México tenemos poca educación financiera. No sabemos manejar nuestras tarjetas de crédito, no ahorramos y mucho menos nos animamos a invertir en la bolsa de valores. Creemos que es algo muy complicado o que solo los ricos pueden hacerlo. Pero esta es una idea equivocada; uno puede ir a invertir hasta con 100 pesos y es tan fácil como acercarse a una operadora de inversiones para comenzar a participar.
Parte de la idea que tenemos de que invertir es complicado, se deriva de que es imposible atinarle a cómo van a estar los precios de las acciones el día de mañana; pero lo que sí se puede saber es la tendencia que van a tener en términos generales. Querer adivinar el precio de las acciones es parte de lo que genera las burbujas económicas.
Si observamos la imagen que acompaña a este texto podemos ver el desempeño del índice de precios y cotizaciones de la bolsa mexicana de valores en los últimos 25 años; claramente se puede observar que la tendencia es para arriba y que a pesar de todas las crisis, en un periodo de máximo tres años, los mercados financieros se han recuperado (apenas se ve, pero en 1987 se dio un crack donde hubo en bajón del 330%; si lo comparamos con la crisis del 2008, la variación se ve enorme, pero fue solo del 100%).
En economía se dice que las personas que generan ruido en los mercados son contrarrestados por las acciones de otras personas que no tratan de adivinar el futuro. Pero en realidad, este proceso de corrección no opera siempre (nos consta por los recurrentes crack económicos) y la Psicología nos puede ayudar a entenderlo. Puede ser porque los inversores (agentes de bolsa generalmente) no piensan todo lo racionalmente que deberían hacerlo, porque en realidad no piensan con la cabeza sino con las tripas (factores emocionales) y porque les da por seguir lo que hace la mayoría de las personas (influencia social). Veamos en detalle cada uno de ellas.

Sesgos cognitivos
La volatilidad de los precios de las acciones se puede deber a noticias con potenciales efectos sobre la economía (por ejemplo, en este momento el principal problema geopolítico global es la creciente tensión entre sunitas y chiitas en varios países del medio oriente; lo que implica que Irán será uno de los principales protagonistas en los diversos conflictos en los países árabes, Israel y el mundo occidental). Cuando un inversor escucha estas noticias puede pasar una de dos cosas o sobre reacciona o no reacciona nada.
En el primer caso (sobre reacción) se da la extrapolación del movimiento de los precios, es decir, se piensa que si unas acciones están bajando esa tendencia va a continuar por mucho tiempo; pero en realidad no es así, ya que hay diversas investigaciones que han demostrado que, a futuro, las acciones que estuvieron a la baja terminan ganando más que las acciones que estuvieron a la alza (De Bondt y Thaler, 1987). Pero también pasa el proceso contrario, hay veces que las noticias nos dicen que las cosas van a cambiar, para bien o para mal, pero los inversores no reaccionan ante ellas a menos que la noticia sea muy llamativa.
A este sesgo cognitivo de reacción a las noticias, se le agrega el efecto de disposición o la tendencia a vender acciones que están subiendo de precio demasiado pronto o bien a quedarse con acciones que están bajando de precio mucho tiempo. Lo que pasa es que como se prefiere una ganancia segura a una insegura hay una tendencia a vender acciones ganadoras antes de tiempo (a esto se le llama aversión al riesgo); pero en cambio, si tengo acciones que están bajando de precio se prefiere una pérdida probable a una segura y por lo tanto se quedan por más tiempo del que deberían con acciones que les están haciendo perder dinero.
Este efecto de disposición lo que hace es incrementar los volúmenes de transacciones en momentos alcistas, pero los decrece en los momentos a la baja. Para hacer las cosa peor, este efecto se combina con otros efectos; por ejemplo, los inversores suelen hacerle caso solo a la información que refuerza su disposición (efecto Ostrich, Karlsson, Loewenstein y Seppi, 2009); también saber que hemos ganado o perdido dinero va a depender de un punto de referencia (que debería ser el precio de compra de las acciones) pero como los precios fluctúan mucho se puede olvidar a como es que se compraron y se puede utilizar otra medida como puede ser el promedio de todas las acciones compradas o el futuro precio de venta. Y un tercer problema es que las ganancias deberían medirse en  relación con la inflación, pero la mayoría de los inversores, sobre todo los ingenuos, solo toman en cuenta la inflación si es muy alta.
Hablando ya de ingenuos, hay un efecto cognitivo más que se conoce como diversificación de riesgos ingenua. Cuando se compran acciones, generalmente se recomienda diversificar para reducir los riesgos y sea más seguro el regreso de la inversión (se llama portafolio a la compra de acciones de diversos fondos). Se considera que se actúa de manera ingenua cuando se reparte el dinero en cantidades iguales entre las alternativas ofrecidas.
Para entender a que nos referimos pongamos el siguiente ejemplo: en una fiesta hay 5 canapés, pero hay uno en especial que nos gusta; la diversificación ingenua sería equivalente a comer de los 5 bocadillos en vez de solo comer del que me gusta; de la misma manera, existen fondos especialmente diseñados para diversos objetivos de los inversores, como pueden ser para las pensiones; una diversificación ingenua sería que nos presentaran 5 fondos de inversión, entre ellos el de la jubilación y yo eligiera poner mi dinero repartido igual entro todos los fondos en vez de poner mi dinero solo en el fondo para la jubilación (Hedesström y cols., 2007).

Influencias afectivas
Pero no solo tenemos sesgos cognitivos que afectan nuestras decisiones; también nuestros sentimientos nos pueden hacer malas jugadas; pueden ser estados afectivos actuales o anticipados. Dentro de los actuales, estar muy relajado tiene como consecuencia realizar poco análisis de las opciones que estoy considerando para invertir; en cambio, estar un poco estresado mejora el análisis. Hay investigaciones un poco más raras, como la demostración de la influencia del clima y la hora del día en la toma de decisiones; por ejemplo, se hacen malas decisiones en un clima nublado (Hirshleifer y Shumway, 2003).
Retomando un poco lo que decíamos anteriormente, las personas que van ganando tienen aversión al riesgo, por lo tanto, podemos decir que están en un estado positivo y como no quieren sentirse mal venden sus acciones demasiado pronto (aunque a veces el aumento del optimismo hace que se invierta en acciones demasiado riesgosas). Por otro lado, en un estado negativo se tiende más a aceptar el riesgo porque se está buscando sentirse mejor.
Las emociones también pueden influir en nuestras decisiones aun cuando sean sentimientos que vamos a tener en el futuro, cuando sepamos cual fue el resultado de nuestras decisiones. Si hay resultados negativos nos vamos a sentir decepcionados, pero si hay resultados positivos de opciones nos elegidas nos vamos a lamentr de no haber tomado esas opciones.

Influencias sociales
Por último, al tomar decisiones suelen influir sobre nosotros las decisiones de otras personas. ¿Por qué seguimos a otros? Una de las razones es que si tomo decisiones diferentes de las que toma la mayoría y obtengo malos resultados, mi reputación como inversionista va a recibir un golpe mayor que si eligiera lo mismo que todos eligen.
Una segunda razón tiene que ver con un efecto que se conoce como cascadas de información; si observamos que las personas comienzan a realizar elecciones sobre una misma opción, sobre todo al inicio de cuando estamos comenzando a deliberar sobre como hacer las inversiones, entonces voy a tender a seguirlos, aun a costa de tener información privilegiada (Anderson y Holt, 1997); por ejemplo, si vamos a ir a un restaurante que un amigo nos recomendó y al llegar vemos que enfrente está uno con mucha gente, tendemos a irnos donde están todos los demás, a pesar de la recomendación de nuestro amigo.
Una forma de reducir la influencia social es la capacidad de predecir los precios de las acciones; esto quiere decir que en periodos de volatilidad se incrementa la tendencia a seguir a otros y esto crea un circulo vicioso que ayuda a conformar las burbujas económicas.
Se que este texto no va a cambiar la forma de pensar de quienes lo lean y que por eso se van a animar a invertir; pero yo sí lo voy a hacer; creo que se van a realizar las famosas reformas estructurales y ello hará que México mejore en su calificación de riesgo crediticio, con lo que las tasas de interés de corto plazo volverán a reducirse y la diferencia entre las tasas de largo plazo en pesos y en dólares tenderán a disminuir, lo cual quiere decir que el precio de dólar bajará y el Banco Central va a esterilizar la entrada de recursos financieros y la Bolsa Mexicana tendrá rendimientos elevados.

Bibliografía

DeBondt, W. F. M., & Thaler, R. (1987). Further evidence on investor overreaction and stock market seasonality. Journal of Finance, 42, 557-581.

Karlsson, N., Loewenstein, G. F., & Seppi, D. J. (2009). The Ostrich effect: Selective attention to information. Journal of Risk and Uncertainty, 38, 95-115.

Hedesström, T. M., Svedsäter, H., & Gärling, T. (2007). Determinants of use of heuristic choice rules in the Swedish premium pension scheme: An internet-based survey. Journal of Economic Psychology, 28, 113-126.

Hirshleifer, H., & Shumway, T. (2003). Good day sunshine: Stock returns and the weather. Journal of Finance, 58, 1009-1032.

Anderson, L. R., & Holt, C. A. (1997). Information cascades in the laboratory. American Economic Review, 87, 847-62.

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viernes, 28 de diciembre de 2012

EL FIN DEL MUNDO

¿El mundo se acabará este próximo 21 de diciembre del 2012? Si no es así no nos preocupemos, si los mayas le fallan, están las profecías del fin del mundo de la biblia en la que Jesús va a retornar y establecer su trono en Jerusalén y reinar por mil años de paz. Y si esto no ocurre, puede suceder que Mandi instale un reino de justicia después de que Isa Al-Maseeh (Jesús) luche contra Dajjal, el anticristo del Islam. Por si no fuera suficiente, siempre hay oportunidad de que pase lo que los indios Hopi han predicho: que va a llegar una estrella azul, la cual va a aparecer súbitamente en el cielo como señal de una gran guerra nuclear que va a destruir a la humanidad.
Estas son profecías del fin del mundo de corte religioso. Pero también las hay de corte secular y hasta con una buena envoltura científica, como las de los climatólogos, futuristas, ambientalistas y científicos, que nos dicen que ya sea el calentamiento global, el crecimiento de la población, la próxima gran pandemia, una guerra termonuclear, un asteroide, un cometa, una radiación cósmica, una erupción volcánica…, etc., van a acabar con la tierra.
Estas son ideas que siempre han estado, pero me da la impresión de que a últimas fechas se han multiplicado. Revisemos algunas de las profecías fallidas por las que hemos pasado.

Crédulos
El 26 de marzo del 1997, la policía de San Diego recibió una llamada de que en el rancho Santa Fe había habido unas muertes; cuando llegaron al lugar de los hechos se encontraron a 39 personas acostadas en su cama, vistiendo ropas casi idénticas: camisa negra, pants negros y tenis marca Nike. No había signos de lucha por ningún lado, ni en los cuerpos; todos habían muerto pacíficamente. Habían cometido un suicidio en masa.
La autopsia reveló que habían ingerido fenobarbital con vodka y, por si fuera poco, habían puesto bolsas de plástico en sus cabezas para asfixiarse. Una peculiaridad de este suicidio masivo fue que no todos se mataron en un mismo momento; lo fueron haciendo a lo largo de tres días, en el primer día 15, en el segundo día otros 15 y al final los restantes 9.
Ellos se suicidaron porque creían que esa era la única manera en que su alma iba a poder subirse a la nave espacial que iba en la cola del cometa Hale-Bopp, el cual en ese entonces era visible en las noches. Todos ellos eran parte de un culto conocido como Heaven´s Gate lidereado por un gurú de la nueva era llamado Marshall Applewhite.
La muerte de 39 personas es de lamentar, pero este número palidece cuando recordamos que en la jungla de Guyana, los seguidores de Jim Jones se suicidaron, y en algunos casos asesinaron, a 913 personas, entre hombres, mujeres y niños en 1978.
¿Recuerdan los lectores el nombrado Y2K, aquella serie de especulaciones de que, debido a un problema de programación de las computadoras iba a haber un problema con ellas entrando el primero de enero del 2000?; pues aunque usted no lo crea, hubo quien compró comida para meses previniendo que fuera haber una falta generalizada de alimentos.

Posibles riesgos
Las posibles formas en que se ha dicho que puede acabar la humanidad son tan variadas que es necesario dividirlas en categorías. Comencemos con las religiosas. Se puede dividir las creencias religiosas del fin del mundo en dos tipos, las lineares y las cíclicas. Dentro de las primeras estarían las creencias judías, cristianas e islámicas, todas la cuales creen en una cosmología en la que el universo va a pasar por una transformación o redención; dentro de las segundas estarían el hinduismo y el budismo quienes sostienen que el universo va a pasar por un periodo de decadencia, redención y renacimiento.
Otra serie de riesgos los podemos agrupar dentro de la tecnología como origen del desastre; en primer lugar se debe mencionar a la aparición de robots y la inteligencia artificial, seguidas por la biotecnología, la guerra y las armas de destrucción masiva.
Hay también quien ha dicho que nuestro fin va a llegar en la forma de una pandemia o por medio de una crisis alimentaria derivada de una sobrepoblación mundial. Recordemos que en 1972 apareció una de las publicaciones ecologistas más influyentes de todos los tiempos: Los límites del crecimiento. Informe del Club de Roma sobre el predicamento de la humanidad. [Meadows y cols., 1972]. Ese texto establecía que a pesar de que los recursos decisivos se van a encontrar en declive, la elaboración de alimentos y la producción industrial alcanzarían su punto álgido en torno al año 2020, para decrecer a continuación, tanto a consecuencia del agotamiento de los recursos naturales como del incremento de la polución. Incluso predice que la población mundial se situaría en su cota máxima en torno al año 2070, y a partir de esa fecha las cifras demográficas caerían en picada debido a que serían muchos los tipos de recursos que llegarían a faltar.
Una serie más de desastres pueden provenir porque la “madre tierra” nos haga una jugarreta y nos mande a una era de hielo, aparezca un megavolcán o un megatsunami. Pero las amenazas ni siquiera terminan en nuestro planeta, bien puede ser que el fin de la humanidad llegue a manos de un meteorito, una enorme radiación de rayos gamma resultado de la explosión de una estrella hipergigante o de una invasión alienígena.
Lo que no se nos debe olvidar es que los días de la tierra están contados; esto lo sabemos porque en unos 8 mil millones de años el Sol va a morir y se va a llevar a la Tierra entre las espuelas; o bien puede ser que unos 4 mil millones de años antes, desaparezcamos porque la Vía Láctea va a chocar con la galaxia de Andrómeda y ello puede causar que todo el sistema solar se salga aun más de nuestra galaxia.
Pero de que las cosas van a terminar algún día lo van a hacer. De acuerdo a los cosmólogos, hay cuatro posibles escenarios para el universo: el big rip (la expansión del universo va a continuar eternamente hasta el punto en que hasta los átomos se van a separar entre sí), el big crunch (el universo se va a contraer y colapsar sobre sí mismo formando una singularidad), el big bounce (este es un modelo cíclico en donde el universo se aparece, se expande, contrae y vuelve a aparecer continuamente) y el big freeze (el universo se va a seguir expandiendo por siempre, lo que va a generar que se vaya enfriando hasta tal punto que sea imposible la vida).

La paradoja de Fermi
Los físicos Enrico Fermi y Michale H. Hart se dieron cuenta de que hay algo raro en el universo. Resulta que las probabilidades de que haya vida inteligente en otros planetas es muy alta; dado que nosotros vivimos cerca de una estrella joven, eso quiere decir que cerca de otros soles, mucho más viejos, deberían haberse desarrollado civilizaciones tecnológicas mucho antes que nosotros, por lo tanto ya hasta deberíamos haber sido visitados por los extraterrestres; pero como no hay ninguna evidencia contundente de tales civilizaciones, como no hemos visto ninguna evidencia de ellos ni aquí, ni en nuestra galaxia, ni en ninguna de las 80 mil millones que se supone constituyen el universo, entonces ellos se preguntan “¿Dónde está todo el mundo?”.
Una de las respuestas que se ha dado a esta contradicción es que está en la naturaleza misma de los seres inteligentes el destruirse a sí mismos. Otra opción es que la vida es periódicamente destruida por eventos naturales; o si no es destruida, es llevada a un estado de civilización tal que no es posible comunicarse con otras especies en el universo.

Cultos al fin de los tiempos
Veíamos al inicio de este texto que hay diversos cultos que creen en la destrucción del mundo como un medio de expiación y redención de la humanidad. Estos cultos tienen variantes radicales como los ya mencionados Heaven´s Gate y la secta “El templo del pueblo” de Jim Jones.
El estudio de estos grupos comenzó en 1966 cuando John Lofland publicó su estudio “Doomsday Cult: A Study of Conversion, Proselytization, and Maintenance of Faith” basado en el grupo “Unification church” de Oregon, Estados Unidos; su estudio encontró que la mayoría de los miembros de esa agrupación se habían unido a ella porque tenían relaciones personales cercanas (amigos y familiares) ya metidas en ese grupo. Una vez metidos en ese grupo se daba un proceso de deprivación que aumenta el compromiso de los creyentes.
Otro estudio clásico es el de Leo Festinger y sus colaboradores, sobre un pequeño grupo de creyentes en los platillos voladores quienes estaban lidereados por Dorothy Martin, quien se puso el sobrenombre de Marian Keech y que anteriormente había sido miembro de la dianética lidereada por Ron Hubbard; en ese artículo describe como los seguidores de esa secta dieron señales costosas de compromiso con sus creencias como dejar su trabajo, su esposa y donar todos sus bienes a la secta, para prepararse a partir cuando el platillo volador llegara por ellos y los llevara al planeta Clarión de donde venía. El día que ella había vaticinado que iba a terminar la vida en el planeta y que sería cuando ellos se salvarían era el 21 de diciembre de 1954.
Festingery sus colaboradores estaban interesados en saber qué pasaría el día después de que no se terminara el mundo. Su hipótesis es que, dado que habían hecho grandes esfuerzos para estar dentro del grupo, no iban a cambiar en su creencia si no que iban a volver a hacer esfuerzos para mantener su fe; y eso es lo que pasó, al día siguiente su fanatismo aumentó e hicieron una campaña muy fuerte de proselitismo (a este proceso le llamó disonancia cognitiva). En esto momento, el culto subsiste con el nombre de Asociación Sananda y Samat Kumara.
Las conclusiones de Festinger fueron las siguientes: una creencia que realmente se cree tiene relevancia sobre la manera en que la persona se comporta; para comprometerse más con la fe, debe tomar medidas importantes que son difíciles de deshacer, incluso, entre más difíciles sean de deshacer más comprometido va a estar el individuo. El creyente debe tener el apoyo social; siendo poco probable que un creyente aislado pueda soportar evidencias que desconfirman su creencia.
Grupos más radicales son aquellos que cometen actos de violencia hacía sus propios miembros o hacia otros. Por ejemplo los seguidores de “el movimiento para la restauración de los diez mandamiento de Dios” fue un movimiento religioso derivado de la iglesia católica fundado en Uganda, quienes a principios del año 2000, después de que sus predicciones del fin del mundo fallaron, iniciaron incendios y asesinatos en masa.
Esta también el caso de la “iglesia universal y triunfante” liderada por Elizabeth Clare Prophet. En los 90´s se les descubrió que estaban amasando una gran cantidad de armas (curiosamente, su mensaje teológico estaba lleno de referencias a la paz y la armonía).
Un grupo más que realizó actos violentos fue el culto japonés Aum Shinkikyo (ahora conocido como Aleph) quienes ganaron notoriedad internacional en 1995 cuando llenaron de gas sarín el metro de Tokio; sus actividades delictivas comenzaron mucho antes, en 1993, año en que mataron a varios críticos de su religión y comenzaron a fabricar el gas sarín y armas automáticas; posteriormente se supo que en 1994 ya habían asesinado a 8 personas y lastimado a unas 200, al utilizar el gas en la ciudad de Matsumoto.
En esta relación de cultos y el fin del mundo no puede dejarse de lado a los davidianos, mejor conocidos como los “Adventistas del Séptimo Día”, particularmente el grupo de Waco, en Texas dirigidos por David Koresh; como se recordará terminaron prendiendo fuego al rancho y por esa razón murieron 55 adultos y 28 niños.
Todos estos movimientos creían que el mundo se iba a acabar; y para algunos de ellos así fue. Para los que siguieron vivos después de la fecha fatídica, algunos terminaron desligándose del culto, pero otros se aferraron más (algunos creyeron que por su influencia se había evitado el fin de los tiempos), simplemente pusieron otra fecha para que todo se acabara y se pusieron manos a la obra a volver a hacer proselitismo. Este proceso de compromiso es especialmente cierto para los que habían realizado gastos irrecuperables: los que dejaron esposa, hijos, trabajo y amigos para insertarse en su culto.
Por último, hay razones psicológicas, de tipo cognitivo, que hacen a las personas racionalizar porque el mundo va a llegar a su fin; entre esos sesgos cognitivos tenemos
  • El sesgo de disponibilidad (como las catástrofes son muy fáciles de recordar creemos que están aumentando)
  • Las explicaciones Post hoc (la frase completa es post hoc ergo propter hoc y asume que porque A ocurrió antes que B, entonces A debe causar B, lo cual no necesariamente es cierto; en nuestro caso, si alguien predice que el mundo se va a acabar y pasan catástrofes entonces es cierto que el mundo se va a acabar)
  • La falacia de conjunción (se sobre estima la posibilidad de que varios eventos se den juntos; en este caso se cree que porque tenemos armas de destrucción masiva, estamos creando robots inteligentes y estamos acabando con la sustentabilidad de la tierra, entonces todo eso hace más probable que el mundo se va a acabar)

Como lo más seguro es que el mundo no se va a acabar, espero pronto estar en contacto con todos ustedes y les deseo felices fiestas, que ya para entonces podemos festejar que a lo mejor y nos salvamos por un pelito.

 Bibliografía
Meadows, Donella H., Dennis L. Meadows, Jorgen Randers y William W. Behrens III, Los límites del crecimiento. Informe del Club de Roma sobre el predicamento de la humanidad, FCE, 1972.

Doomsday Cult: A Study of Conversion, Proselytization, and Maintenance of Faith, John Lofland, Prentice-Hall, 1966

Festinger, Leon; Henry W. Riecken, Stanley Schachter (1956). When Prophecy Fails: A Social and Psychological Study of a Modern Group that Predicted the Destruction of the World. University of Minnesota Press. ISBN 1-59147-727-1. Reissued 2008 by Pinter & Martin with a foreword by Elliot Aronson, ISBN 978-1-905177-19-6




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martes, 30 de octubre de 2012

AUTOCONTROL





LECTURAS DE LA MENTE
Por Juan Gerardo Martínez Borrayo
Departamento de Neurociencias
Universidad de Guadalajara

Autocontrol. Cómo lograrlo
Dejar de fumar, dejar de comer, hacer más ejercicio, dormir más, etcétera; todos estos son ejemplos de algunas de las cosas que quisiéramos hacer y que nos cuestan mucho trabajo realizar. Pero no todos nuestros deseos son iguales, ya que, si se fijan bien, hay dos tipos de cosas que puse como ejemplo: unas son cosas que quiero hacer y otras son cosas que no me gustaría hacer.
Esta división entre lo que creo que debería hacer y lo que termino haciendo, en parte es resultado de la organización de nuestro cerebro. Por un lado, hay una región cerebral conocida como corteza prefrontal, que está relacionada con hacer las cosas que más trabajo me cuestan; esta región es grandísima y por lo tanto tiene diferentes partes que la componen, siendo la parte superior izquierda la que ayuda a empezar las cosas pesadas, difíciles y estresantes (hacer ejercicio); mientras que la parte derecha nos ayuda a impedir sucumbir a cualquier impulso o deseo (como dejar de fumar).
La otra parte del cerebro, la que tiene que ver con los instintos y los impulsos, se le conoce como sistema límbico y es en parte la responsable de desear las cosas.
¿Cómo le podemos hacer para tener más fuerza de voluntad?

Controlar la variabilidad del ritmo cardiaco
El ritmo cardiaco de las personas varía en cierto grado; cuando inspira uno es un poco más rápido y cuando se expira se hace un poco más lento. Esto es sano porque significa que el corazón recibe las señales de ambas partes del sistema autónomo: el simpático (que nos pone en acción) y el parasimpático (que nos pone en relajación).
Cuando estamos estresados, el sistema nervioso simpático toma el mando y nos prepara para pelear o huir; en ese mismo momento el ritmo cardiaco sube y la variabilidad baja (es decir, siempre esta palpitando a un ritmo más rápido); pero si nos controlamos el ritmo cardiaco baja, pero la variabilidad sube.
Lo que se ha encontrado es que la variabilidad del ritmo es el mejor predictor de la fuerza de voluntad, ya que nos dice quien se resistirá a una tentación y quien sucumbirá; por ejemplo, los alcohólicos en recuperación a los que se les sube al ver una copa, tienden a mantenerse sobrios; pero los que en cambio les baja tienen mayor riesgo de recaer (Ingjaldsson y cols., 2003).

Sugerencias
De aquí deriva la primera receta para tener una mayor fuerza de voluntad: respira más despacio (Song y cols., 2003); al hacerlo, la corteza prefrontal se activa y la variabilidad del ritmo cardiaco sube. Las investigaciones revelan que practicar con asiduidad, la reserva de fuerza de voluntad aumenta (Thayer y cols., 2009). Por ejemplo, se ha aplicado a policías, corredores de bolsa y personal dedicado a atender al público, y en todos los casos ha dado buenos resultados.
Otra receta que da resultados inmediatos es hacer ejercicio. Fortalece la biología del autocontrol al aumentar la variabilidad del ritmo cardiaco; además aumenta el tamaño y la rapidez del cerebro, sobre todo en la región prefrontal (Hansen y cols., 2004). Lo más interesante de todo es que no se necesita hacer ejercicio hasta desfallecer, bastan con 5 minutos; un análisis del 2010 reveló que las sesiones de 5 minutos de ejercicio, y no las de una hora, eran las que más levantaban el ánimo y reducían el estrés, sobre todo si ese ejercicio se realiza al aire libre (Barton y Pretty, 2010). 
Una sugerencia más es dormir; si no se duerme lo suficiente uno se vuelve vulnerable al estrés, los antojos y las tentaciones; esto es así porque la falta de sueño altera la forma en que el cuerpo y el cerebro usan la glucosa. Cuando se está cansado, a las neuronas les cuesta absorber la glucosa del torrente sanguíneo, por eso se quedan desnutridas; como el cerebro está desesperado por recibir energía, se empieza a desear consumir azúcar; pero aunque se intente recargar con azúcar, el cerebro no obtiene la energía necesaria porque son incapaces de utilizarla debidamente; esto es cierto sobre todo para el frontal (Spiegel y cols., 2009).
Una sugerencia para dormir más es simplemente alejarnos de las cosas que nos impiden hacerlo: apagar la tele, el internet, la computadora y no empezar ningún proyecto nuevo a partir de las once de la noche nos asegurará que a la media noche estemos descansando y al cabo de unas semanas tendremos la energía para resistirnos a los fritangas que tanto se nos antojan.

Estrés: enemigo de la fuerza de voluntad
A menudo creemos que el estrés es la única forma de ocuparnos de las cosas e incluso buscamos la manera de aumentar el estrés en nuestra vida, como esperar hasta el último minuto para hacer algo. O usamos el estrés para intentar motivar a los demás. Pero a la larga este método no funciona, ya que al estar estresados se activa la respuesta de lucha o huida, la cual nos hace actuar instintivamente, extrayendo la energía de las áreas del cerebro que la necesitan para tomar una decisión sensata.
La sugerencia es por lo tanto, relajarnos para llenar nuestra reserva de energía. Al hacerlo, nuestra variabilidad cardiaca aumenta, se activa el sistema nervioso parasimpático, que nos sumerge en un estado de renovación y curación. Los estudios avalan que al relajarnos aumentamos nuestra fuerza de voluntad; por ejemplo se ha visto que las personas aguantan más el dolor y que los atletas se recuperan mucho más deprisa de las sesiones de entrenamiento (Martarelli y cols., 2011).
La mejor forma de relajarnos no es tomando cerveza viendo la tele; es tenderse boca arriba, elevando un poco las piernas, cerrando los ojos y respirando hondo varias veces. Si se siente tensión en una parte del cuerpo, se debe apretar y contraer el músculo de esa región corporal y luego relajarlo.
Estos son solo algunas sugerencias sobre como podemos asegurarnos de sacar lo mejor de nosotros. Si deseamos de verdad resolver los retos que estamos afrontando, necesitamos tomar en serio la tarea de gestionar el estrés y cuidarnos mejor. A las personas cansadas y estresadas les cuesta más hacerlo. Nuestros malos hábitos (desde comer en exceso hasta dormir poco) nos quitan energía y nos crean más estrés, lo cual reduce más nuestro autocontrol.  

Bibliografía

Ingjaldsson JT, Laberg JC, Thayer JF. Reduced heart rate variability in chronic alcohol abuse: relationship with negative mood, chronic thought suppression, and compulsive drinking. Biol Psychiatry. 2003 Dec 15;54(12):1427-36

Song HS, Lehrer PM. The effects of specific respiratory rates on heart rate and heart rate variability. Appl Psychophysiol Biofeedback. 2003 Mar;28(1):13-23

Thayer JF, Hansen AL, Saus-Rose E, Johnsen BH. Heart rate variability, prefrontal neural function, and cognitive performance: the neurovisceral integration perspective on self-regulation, adaptation, and health. Ann Behav Med. 2009 Apr;37(2):141-53

Hansen AL, Johnsen BH, Sollers JJ 3rd, Stenvik K, Thayer JF. Heart rate variability and its relation to prefrontal cognitive function: the effects of training and detraining. Eur J Appl Physiol. 2004 Dec;93(3):263-72

Jo Barton and Jules Pretty. What is the Best Dose of Nature and Green exercise for Improving Mental Health? A Multi-Study Analysis. Environ. Sci. Technol., 2010, 44 (10), pp 3947–3955

Spiegel K, Tasali E, Leproult R, Van Cauter E. Effects of poor and short sleep on glucose metabolism and obesity risk. Nat Rev Endocrinol. 2009 May;5(5):253-61

Martarelli D, Cocchioni M, Scuri S, Pompei P. Diaphragmatic breathing reduces exercise-induced oxidative stress. Evid Based Complement Alternat Med. 2011;2011:932430


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